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Published on: Editoriales

Juntos, revueltos y más de lo mismo: historia de la ficha limpia

En Argentina, la realidad parece diseñada para desafiar la lógica. Es que la Libertad Avanza ganó las elecciones en el país prometiendo un cambio, terminar con la casta y combatir al Estado y al kirchnerismo. Sin embargo, al parecer la motosierra en ocasiones pierde su filo o lo usa sólo en determinadas cosas, porque la única insignia que puede exhibir, hasta el momento, fue el cambio de nombres de algunos edificios y salas de Casa Rosada y los DNU en contra de los jubilados y los universitarios. 

A las claras quedó con la iniciativa que naufragó en la Cámara de Diputados y que tenía por objeto aprobar la ley de ficha limpia, impidiendo que los condenados por corrupción puedan ser candidatos, algo que podía evitar una postulación de Cristina Kirchner. Ahí la motosierra apagó su motor y quedó en punto muerto, al menos hasta el mes de enero. Y es que si bien hubo desmentidas de un acuerdo Libertario-Kirchnerista desde el Gabinete, fue el propio presidente Javier Milei el que reconoció que no quería que la normativa quedará como hecha a medida contra la expresidenta. Es raro que se cuide ese detalle, justo antes de un año electoral.

Lo evidente era que los legisladores del Justicialismo iban a cerrar filas para oponerse a esta iniciativa, en defensa de Cristina Fernández de Kirchner, a los fines de que la legislación no la perjudicara si quería presentarse como candidata en las próximas elecciones. Eso, aún a costa de quedar como desmemoriados de algo que hace un año atrás el exgobernador Sergio Uñac impulsó como iniciativa y hasta lo destacó en su discurso de apertura de sesiones ordinarias en la Cámara de Diputados local en su último periodo. Pero en Argentina la realidad supera a la ficción y esta vez, fueron algunos legisladores de la oposición los que señalaron que el acuerdo en la Cámara Baja fue un secreto a voces y lo calificaron de vergonzoso.

No obstante, y pese a este contexto enrarecido, tanto el gobernador Marcelo Orrego, como el vicegobernador Fabián Martín y la diputada Nancy Picón se mostraron coherentes con lo que han venido trabajando hasta el momento: apoyar la ficha limpia, como condición para ejercer un cargo político.

Es que más allá de pensar en las elecciones venideras y en las candidaturas, es absolutamente necesario que la clase política demuestre nada más y nada menos que coherencia. Que no todo sea una puesta en escena, que no todo sea en nombre de perpetuarse en el poder. 

Pero esto no es una premisa para todos. Al peronismo no lo une el amor, sino el espanto y a las claras está con la lista única que se armó, en una especie de proyecto Frankenstein con La Cámpora a la cabeza y los históricos del partido, como José Luis Gioja y Sergio Uñac a la cola. Por ahora quedó en evidencia que los muchachos mostrarán lealtad, hasta las últimas consecuencias, aunque eso incluya mostrarse incoherentes o bancarse no estar entre “los elegidos de Cristina”. No sea cosa que si se aprueba la ley de ficha limpia, les termine explotando en la cara.