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Published on: Provinciales

Marcelo Orrego navega tranquilo en las aguas turbulentas del año electoral

En medio de un clima de permanente tensión entre los frentes políticos de cara a la contrarreloj que se juega hacia las Legislativas 2025, pocos son los espacios que han quedado para la navegación tranquila. En el PJ, el portazo de la Defensora del Pueblo Florencia Peñaloza que se negó a ocupar la banca que le correspondía tras el fallecimiento del legislador Horacio Quiroga, fue tan fuerte que se llevó con ella al ex intendente de Rawson, asesor y armador político de Sergio Uñac, Mauricio Ibarra. El cimbronazo ha sido tan fuerte que ha dejado pedaleando también al actual jefe comunal de Rawson, Carlos Munisaga, que en declaraciones a los medios trató de bajar el tono de la lucha intestina diciendo que él está concentrado en gobernar Rawson. 

La situación no es muy diferente a lo que ocurre en el país, ya que el PJ no sabe qué hacer con las PASO por la imposibilidad que ha tenido de encolumnar la tropa y hay distritos en los que no ir a una interna dejaría tantos heridos que el desangre sería letal. Esto impacta de manera directa en la administración de La Libertad Avanza, ya que necesitan del consenso para lograr que el proyecto avance en Extraordinarias. A esto se le suma que los coqueteos entre Javier Milei y Mauricio Macri no logran cuajar y hay más distanciamientos que encuentros.

El panorama no hace más que plantear un escenario oscuro en la carrera hacia las elecciones de medio término que son, como ya se sabe, una reválida para los que gobiernan y una oportunidad de reivindicación para los que perdieron en 2023. Pero ni la urgencia, ni la necesidad hacen que aparezcan ni el diálogo ni el consenso.

La situación no es nada fácil en todo el mapa nacional y en la provincia parece empeorar. El Uñaquismo da señales de imposibilidad de rearmado y el Giojismo presiona para sacar ventaja. En la vereda de LLA el egoísmo de José Peluc levantó una muralla difícil de penetrar para quien tenga ganas de acercarse. Mientras que en el frente de Producción y Trabajo han logrado blindarse tanto que se desdibujaron de su rol de enemigo a vencer. En las últimas elecciones, Marcelo Orrego se impuso por el 51% de los votos dejando atrás a las figuras históricas de José Luis Gioja y Sergio Uñac. El golpe tuvo características tan letales que ambos frentes continúan en un letargo, más similar a una pesadilla, del que no pueden despertar.

Orrego aparece en la lista de los gobernadores que no tienen jefes. A su vez, los primeros mandatarios provinciales del PJ no responden a Cristina, y los radicales no responden al Comité Nacional. En este panorama en calma, el gobernador sanjuanino, que busca contar con un panorama más cómodo en la Cámara Baja, tiene un as bajo la manga. ¿Por qué? Su último gran logro fue el contar con la invitación directa de la administración del nuevo presidente de los EE.UU. Donald Trump, debido al destacado trabajo que se hizo en la provincia en materia minera y energética. La presencia en la asunción del flamante presidente del país del Norte no fue solo una medalla por ser el único gobernador del país en estar presente, fue una muestra del poder del trabajo y la proyección internacional que logró la provincia con el último anuncio de los dos proyectos mineros Josemaría y Filo del Sol, que son nada más y nada menos que los emprendimientos de explotación de cobre, un metal que en el mundo se ha convertido en una de las materias más demandadas por el mercado, en el marco de su importancia en la cadena de valor de la transición energética.

Mientras tanto en el PJ siguen las peleas y la difusión de mensajes repetidos como que “no hay que almorzarse la cena” y que “para las elecciones Legislativas no se hace campaña”. Lo cierto es que la cena ni siquiera está servida y algunos partieron la mesa en la que se ponían los platos, como así también las estadísticas le recuerdan al partido que si no hacen algo están condenados a desaparecer. En el comedor del oficialismo no tienen apuro para servir, parecen haber entendido que la mejor campaña se las hace la oposición sacándose todos los trapitos al sol.