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Published on: Seguridad

San Juan alista el uso de pistolas Taser: ya capacitan al personal policial y apuntan a implementarlas antes de mitad de año

La provincia de San Juan se encuentra en plena etapa de preparación para incorporar pistolas Taser a su equipamiento policial. Se trata de una herramienta de disuasión no letal que permitirá reducir a personas en situaciones de violencia sin necesidad de utilizar armas de fuego. Según confirmó el secretario de Seguridad, Enrique Delgado, ya se capacitó a un grupo de agentes y se espera que las armas estén operativas antes de julio.

“Estamos finalizando los detalles del protocolo, en diálogo con el Ministerio Público Fiscal para ajustar su implementación dentro del marco legal vigente”, explicó Delgado durante una entrevista en Radio Sarmiento. Las pistolas ya fueron adquiridas —son 40 en total— y serán utilizadas exclusivamente por personal previamente entrenado.

El funcionario precisó que las capacitaciones están avanzadas y que el objetivo es contar con esta tecnología en la calle durante el primer semestre de este año. “Apuntamos a que estén operativas lo antes posible, pero de forma responsable y con todas las garantías necesarias”, agregó.

¿Qué es una pistola Taser y cómo funciona?

Las pistolas Taser son dispositivos de electrochoque diseñados para inmovilizar temporalmente a una persona mediante descargas eléctricas. Funcionan emitiendo impulsos que interfieren con las señales del sistema nervioso, lo que provoca una pérdida momentánea del control muscular sin que la persona pierda el conocimiento.

Estas armas son vistas como una alternativa previa al uso de armas letales, ya que permiten reducir a una persona a distancia —hasta 13,7 metros, según el cartucho— con una corriente de muy bajo amperaje, muy inferior al umbral que activaría un disyuntor eléctrico.

Sin embargo, su uso ha generado controversias a nivel internacional. Diversas organizaciones de derechos humanos, e incluso el Comité contra la Tortura de la ONU, han cuestionado su aplicación, señalando que puede provocar dolor intenso, representar una forma de tortura y en algunos casos extremos, causar la muerte. Estudios indican que en el 90% de los casos documentados, las personas alcanzadas por estas armas estaban desarmadas.

En San Juan, el gobierno busca introducirlas con criterios claros de actuación y protocolos rigurosos, para que se conviertan en una herramienta de contención efectiva sin vulnerar derechos fundamentales.