El acuerdo ya está cerrado en Buenos Aires: Sergio Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner se abrazaron en público para garantizar que el Frente Renovador integre el frente peronista bonaerense. Una foto que no es solo un gesto de unidad en la provincia más grande del país, sino una señal clarísima hacia todo el PJ nacional: «o están con nosotros o están afuera».
Y ahí es donde la incomodidad viaja directo hasta San Juan. Porque si esa alianza se baja como línea para todo el país, Franco Aranda, referente local del Frente Renovador y actual diputado provincial, va a tener que tomar una decisión que hasta ahora ha preferido esquivar.
Aranda votó siempre junto al oficialismo provincial, es decir, acompañó las medidas de Orrego en la Cámara de Diputados. ¿Y ahora? ¿Se va a sacar la foto con el peronismo local, con el PJ que le gritó “traidor” la última vez que se animó a pisar la sede?
El dilema no es menor. En San Juan, el PJ está más fracturado que nunca. Intendentes peleados, negociaciones eternas para cerrar listas, candidatos que no se pueden ni ver en un acto. Meter en ese barro a Aranda, que encontró comodidad votando con Producción y Trabajo, sería un verdadero volantazo.
Pero Massa y Kicillof no dejan mucho margen. Porque si el acuerdo se baja en cadena nacional, al Frente Renovador sanjuanino no le va a quedar otra que definir: o se suma al frente peronista, o rompe con la estructura nacional del massismo.
Aranda ya demostró que no le tiembla el pulso para correrse de la foto cuando no le conviene. Pero esta vez las presiones son mucho más grandes. Y la pregunta es inevitable: ¿va a volver a votar con el orreguismo mientras Massa milita con Máximo Kirchner? ¿O va a hacer campaña con los que le gritaron traidor?
Las próximas semanas van a ser clave para ver cómo se acomoda ese rompecabezas. Y si algo queda claro es que la rosca no perdona: en política, los silencios también se cobran caro.