La empresa Vicuña Corp., integrada por BHP y Lundin Mining, presentó un plan para utilizar agua desalinizada del Pacífico en el proyecto Josemaría, ubicado en San Juan. La propuesta fue incluida en la actualización de su Declaración de Impacto Ambiental y se enmarca en el Tratado Binacional Minero entre Argentina y Chile.
El objetivo es transportar el recurso desde instalaciones que Lundin ya opera en Chile, como su planta desaladora en la mina Candelaria, en la Región de Atacama. Esta experiencia previ}a, sumada a la cercanía geográfica al océano, podría facilitar la implementación, aunque el traslado hasta Josemaría supone un complejo recorrido de más de 180 kilómetros y un ascenso desde 650 a más de 4.200 metros sobre el nivel del mar.
El plan enfrenta además obstáculos legales, como la necesidad de obtener permisos de servidumbre en Chile para atravesar terrenos privados, y posibles resistencias sociales por destinar el agua tratada a un proyecto argentino mientras la salmuera se deposita en costas chilenas. También pesan las restricciones ambientales y la creciente presión regulatoria sobre las plantas desalinizadoras en ese país.
Según el protocolo del Tratado Binacional, el uso de recursos de un país para proyectos en otro requiere autorización de las autoridades competentes. En San Juan, la iniciativa es vista como una alternativa para preservar el agua dulce local, aunque su viabilidad dependerá de acuerdos políticos, técnicos y sociales a ambos lados de la frontera.