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Published on: Editoriales

Fabián Gramajo: el que pudo ser y no fue

Fabián Gramajo fue, durante semanas, el nombre que olía a renovación. Con gestión reconocida en Chimbas y una militancia que lo mostraba distinto, se vendía como la señal de que el peronismo podía sacudirse el polvo y volver a enamorar. Pero al final, quedó atrapado en el mismo laberinto que hunde al PJ sanjuanino desde hace años: la pelea de egos, la obediencia a Buenos Aires y la incapacidad de pensar en San Juan primero.

El exintendente, que parecía proyectarse más allá de las fronteras locales, terminó arrodillado ante Sergio Uñac. Y la comparación inevitable surge: al menos José Luis Gioja, con todos sus años encima, mantuvo la dignidad de plantarse. Gramajo, en cambio, eligió esperar una señal que nunca llegó y hoy carga con la etiqueta de gran perdedor de las negociaciones.

Mientras tanto, el peronismo provincial sigue reduciendo la política a una caricatura: Andino como el reflejo dócil de Uñac, Gioja convertido en vocero de Cristina Fernández de Kirchner y nombres como Romina Rosas, cuya breve experiencia de gestión dejó más tropiezos que resultados, acomodados en la mesa chica.

La foto es clara: no hay proyecto colectivo ni voluntad de abrir el juego. Hay una estructura desesperada por blindar a CFK y atacar a Milei, aunque eso signifique darle la espalda a las verdaderas urgencias de los sanjuaninos.

Gramajo pudo ser la carta distinta, pero no fue. El peronismo, otra vez, eligió repetirse a sí mismo. Y mientras siga prefiriendo defender causas ajenas antes que proponer futuro propio, seguirá encerrado en su peor vicio: hablar de unidad hacia afuera y practicar la exclusión hacia adentro.