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Published on: Editoriales

Andino: mucho dardo, poca novedad

Andino pegó primero y fuerte: acusó al gobierno provincial de alinearse con las políticas de Milei y habló de un “papelón” de la gestión. Son declaraciones de campaña —ruidosas y útiles para cámara— que suenan bien en un mitin, pero se tambalean cuando toca explicar quién lo puso en la vidriera.

La respuesta de Martín fue simple y letal: ubicó a Andino “específicamente” como representante del kirchnerismo y del uñaquismo. No es un dato menor: cuando el vicegobernador te desenmascara así, lo que queda expuesto no es tu valentía para criticar, sino la comedia de la independencia que intentas montar. ¿Renovador que denuncia la dependencia o actor principal de una puesta decidida desde arriba?

En campaña, el ruido sirve. Pero la política real pide más que titulares: pide coherencia y proyectos propios. Andino dispara contra el oficialismo local, pero su discurso choca con la versión oficial del peronismo provincial, que lo señala como parte del mismo sello. La escena tiene la lógica de un vodevil: ataques cruzados para distinguir marcas internas, mientras el público sigue sin ver soluciones claras.

Al final, la jugada de Andino queda en las obviedades: mucho dardo retórico, poca independencia real. Si la apuesta es renovarse, haga el esfuerzo: presentar ideas, agendas y equipos que no parezcan tomados del teléfono de un padrino político. Porque vender “renovación” con instrucciones desde arriba no es innovación; es maquillar continuidad. Y a esa operación la ciudadanía ya la conoce demasiado bien.