Hoy asumen los nuevos diputados nacionales y San Juan envía al Congreso tres perfiles muy distintos. La foto es la misma, pero el rol que ocuparán no podría ser más diferente. Y ahí está la clave política que marcará los próximos años: no todos van a representar los intereses de la provincia.
Por un lado, Cristian Andino llega al Congreso por el bloque Unión por la Patria, un espacio donde la disciplina partidaria es inquebrantable. No hace falta adivinar cómo votará: su postura será siempre la misma, votar en contra del Gobierno nacional por reflejo político, incluso cuando las leyes puedan beneficiar a San Juan. Andino será la voz del kirchnerismo, no la voz de la provincia.
Del otro lado, Abel Chiconi, diputado de La Libertad Avanza, representa lo opuesto pero con la misma rigidez. Su alineamiento será automático con el presidente Javier Milei. Su voto ya está cantado: si Milei dice sí, él dirá sí; si Milei dice no, él dirá no. La libertad de criterio no forma parte del manual libertario local.
Y en el medio aparece Carlos Jaime, de Producción y Trabajo, quien asume con una lógica distinta: representar a San Juan incluso cuando eso implique votar distinto al Gobierno nacional. Jaime no está atado a un verticalismo partidario ni a un liderazgo nacional. Eso lo convierte en el único diputado con la posibilidad real de negociar, construir acuerdos y priorizar a la provincia por encima de las banderas.
El contraste es evidente:
- Andino va al Congreso a oponerse.
- Chiconi va al Congreso a obedecer.
- Jaime va al Congreso a trabajar por San Juan.
En tiempos de crisis, cuando cada voto puede significar recursos, obras o inversiones para la provincia, la diferencia entre “bajar línea” y “defender a la gente” se vuelve enorme.San Juan no necesita soldados partidarios: necesita representantes.
Uno solo de los tres parece dispuesto a asumir ese rol.
