La posibilidad de que la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) sume la carrera de Medicina comenzó a tomar forma en los últimos días, luego de que trascendiera que la Subsecretaría de Políticas Universitarias de la Nación habría dado el visto bueno para su financiamiento.
De acuerdo a fuentes vinculadas al ámbito universitario, el esquema prevé que el cursillo de ingreso pueda comenzar a mitad de año, mientras que el inicio del dictado formal de la carrera se proyecta para 2027, siempre sujeto a la firma definitiva de los convenios correspondientes.
La novedad se da en un contexto complejo para el sistema universitario, atravesado por tensiones presupuestarias y reclamos salariales. En San Juan, los gremios docentes y no docentes llevan adelante medidas de fuerza, lo que contrasta con el avance de este tipo de iniciativas académicas.
En términos operativos, la puesta en marcha de la carrera se financiaría a través de un “contrato programa”, un mecanismo mediante el cual Nación asigna recursos específicos para proyectos puntuales por fuera del presupuesto general.
Según las estimaciones iniciales, el cursillo de ingreso implicaría una inversión cercana a los 120 millones de pesos, principalmente destinada a la incorporación y capacitación de docentes. En tanto, el primer año de cursado demandaría alrededor de 500 millones de pesos.
La carrera comenzaría con un cupo limitado, estimado en unos 50 estudiantes, lo que en el ámbito académico se denomina “cohorte”. A partir de allí, la continuidad y expansión dependerán de la evaluación de resultados y de la renovación de los acuerdos de financiamiento.
Desde la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud, que estará a cargo de la implementación, ya habían avanzado en los pasos institucionales necesarios. El plan de estudios cuenta con la aprobación de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), lo que representa un requisito clave para su desarrollo.
El desafío a futuro será sostener el financiamiento a lo largo de toda la carrera, que prevé una estructura de cinco años y la incorporación progresiva de docentes. En ese sentido, será necesario que los cargos se consoliden dentro del presupuesto universitario con el paso del tiempo.
Mientras tanto, la expectativa crece en el ámbito académico local, donde la apertura de Medicina aparece como una oportunidad para ampliar la oferta educativa y responder a una demanda sostenida en el sector de la salud.
