Con el objetivo de agilizar su incorporación al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), el proyecto de cobre Los Azules, que impulsa McEwen Copper en Calingasta, readecuó su propuesta técnica y administrativa. El cambio consiste en unificar en una sola presentación lo que inicialmente había sido dividido en dos fases, manteniendo el monto original de inversión de US$ 2.672 millones.
Según explicó Michael Meding, gerente general del proyecto y vicepresidente de McEwen Copper, esta modificación apunta a simplificar el proceso de aprobación nacional y reducir tiempos. “Ahora todo el ciclo del proyecto —desde la exploración avanzada hasta el inicio de operaciones— está integrado bajo un solo plan, canalizado mediante un único VPU”, detalló.
La intención de la compañía es avanzar con la construcción de la mina a partir de 2026 y comenzar la producción hacia fines de 2029. Según su estudio económico preliminar, Los Azules tendrá la capacidad de producir 175.000 toneladas anuales de cátodos de cobre, sin necesidad de fundición, gracias a un innovador proceso hidrometalúrgico que implica valor agregado en origen.
Este proyecto, ubicado a 80 km de Calingasta y a pocos kilómetros del límite con Chile, ya cuenta con la aprobación de su Informe de Impacto Ambiental (IIA), otorgada por el Gobierno de San Juan en diciembre de 2024.
La reestructuración de su propuesta para el RIGI se enmarca en una tendencia que ya adoptaron otras empresas mineras, como Gualcamayo, que también optaron por simplificar sus planes para sortear trabas burocráticas y acelerar los tiempos. Desde el sector afirman que sin el respaldo de este régimen, resulta inviable atraer inversiones de la magnitud que requieren los proyectos metalíferos.
El desafío ahora es lograr que Nación apruebe formalmente esta presentación unificada antes de septiembre. Hasta el momento, solo proyectos vinculados al litio y energías renovables han conseguido luz verde dentro del RIGI.
Si se concreta, Los Azules se transformará en el primer proyecto cuprífero argentino en producir cátodos en el propio sitio de extracción, lo que representa un salto cualitativo para la industria minera nacional y una oportunidad estratégica para San Juan como polo de producción sostenible y con alto valor agregado.