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Published on: Editoriales

Ahora sí se acordaron de las rutas

Veinte años pasaron con el peronismo gobernando San Juan. Dos décadas con ministros, diputados, senadores e intendentes alineados, con capacidad de gestión, vínculos en Nación y acceso directo a quienes tomaban decisiones. En todo ese tiempo, las rutas nacionales que cruzan la provincia, en especial la Ruta 40, se fueron deteriorando sin que nadie levantara la voz. Y ahora, de golpe, parecen haberse acordado de que existen.

Durante la feria Arminera 2025 en Buenos Aires, el intendente de Jáchal pidió por las obras de la Ruta 40 como si ese reclamo fuese una novedad. Como si el mal estado de la ruta fuera responsabilidad exclusiva del presente, y no una deuda acumulada durante años de desidia política. ¿Dónde estaban esos reclamos cuando sus propios espacios dominaban todos los niveles de gobierno? ¿Dónde estaban cuando la provincia recibía millones en fondos coparticipables o cuando se anunciaban obras que jamás llegaban a ejecutarse?

Es curioso: cuando el gobierno provincial es otro, cuando Nación ya no responde a la misma lógica partidaria, aparecen los pedidos. Tarde. Vacíos. Cargados de oportunismo. No hay memoria corta que justifique esta repentina conciencia vial. Porque quienes hoy se preocupan por el estado de las rutas son los mismos que antes callaban, miraban para otro lado o se sacaban fotos inaugurando carteles en medio de la nada.

La diferencia es que ahora hay una gestión que sí puso el foco en la infraestructura, que activó obras públicas y que encara la administración con responsabilidad. Y también hay una sociedad que aprendió a mirar más allá del marketing político. Ya nadie compra el disfraz de intendente comprometido cuando hubo 20 años para hacer algo y no se hizo nada.

Las rutas siguen ahí, con baches que no son solo de asfalto, sino de coherencia política. Y la hipocresía, como los pozos, ya no se puede tapar con discursos.