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Published on: Editoriales

Baistrocchi vs. García Nieto: cuando la política se mide a los empujones

Un cruce en una clínica bastó para que el escándalo creciera como espuma. Para algunos hubo piñas “a lo Rocky”, para otros fue apenas un entredicho verbal. Pero lo importante no es la veracidad de la escena, sino lo que expone: la fractura entre dos dirigentes con pasado común en la gestión Uñac, hoy enfrentados en veredas opuestas.

Baistrocchi fue ministro de Gobierno e intendente de Capital en los últimos años de Uñac. Hoy intenta construir identidad propia con Hacemos San Juan, el nuevo sello que competirá en octubre. García Nieto, en cambio, permanece como pieza clave del uñaquismo: primero fue defensor del Pueblo y ahora preside el Tribunal de Cuentas, cargo que le garantizó su espacio antes de dejar el Ejecutivo.

La tensión se originó meses atrás, cuando el Tribunal investigó gastos de la Municipalidad de Capital durante la gestión Baistrocchi. Hubo recusaciones, acusaciones y finalmente la aprobación de los balances, pero la herida quedó abierta. Esa disputa técnica derivó en un conflicto político que ahora estalla en formato de espectáculo.

¿Hubo golpes o no? Esa es la anécdota. Lo central es que, en cualquier caso, la política sanjuanina vuelve a aparecer como terreno de operaciones y peleas personales antes que de debate serio. Si hubo violencia, preocupa que se naturalice en la dirigencia. Si no la hubo, preocupa que se use la exageración como herramienta para desacreditar al otro.

Lo cierto es que Hacemos San Juan necesita diferenciarse de Uñac sin caer en la caricatura del resentimiento. Y el uñaquismo, por su parte, defiende posiciones de poder en organismos de control que deberían estar por encima de las internas. En ambos casos, la pelea sirve para ordenar tribunas y tapar discusiones más incómodas: cómo se garantiza la transparencia y quién controla los recursos públicos.

La ciudadanía espera otra cosa. No más shows en salas de espera, sino instituciones que funcionen con independencia y políticos que discutan proyectos, no chismes. Porque mientras los dirigentes se entretienen en el ring, los problemas reales de San Juan siguen esperando afuera.