Skip links
Published on: Editoriales

Campaña precoz y unidad de cartón

Carlos Munisaga y Fabián Gramajo no perdieron el tiempo. A dos años y medio de las elecciones, ya están en campaña. El acto en Chimbas fue la excusa: una visita institucional disfrazada de acuerdo político, cargada de gestos, fotos, elogios mutuos y sonrisas para las redes. Pero detrás del abrazo público hay algo mucho más claro: el armado de una fórmula para 2027.

Munisaga y Gramajo quieren ser gobernador y vice. Ya lo hablan, ya lo muestran, ya lo activaron. No lo dicen abiertamente, pero lo sugieren en cada movida. El problema no es la ambición —que en política es moneda corriente—, sino el doble discurso. Porque mientras el PJ clama por unidad en cada comunicado, sus dirigentes se agrupan, se dividen y se lanzan solos. Cada uno por su lado. Cada uno con su tropa. Cada uno con su propia bandera.

La dupla Munisaga-Gramajo se muestra como “la renovación”. Pero para renovar primero hay que soltar. Y ellos todavía arrastran el desgaste de haber sido parte del esquema que ahora dicen superar. Munisaga fue secretario de Seguridad de Uñac. Gramajo, dos veces intendente bajo su ala. Hoy marcan distancia, claro, porque Uñac y Gioja ya no reparten poder, sino nostalgia. Pero nadie olvida de dónde vienen.

La puesta en escena no fue inocente. Chimbas es uno de los departamentos con más electores de la provincia. Y Munisaga, desde Rawson, suma el otro gran caudal de votos. En conjunto, manejan territorio, estructura y nombre. Pero lo que no tienen, al menos por ahora, es claridad política. Porque predican unidad, pero operan como si ya estuvieran en una interna. Recorren, se sacan fotos, negocian apoyos. Pero nunca convocan a todos. Siempre a los mismos.

Si el PJ sanjuanino quiere reconstruirse, necesita algo más que fórmulas anticipadas. Necesita coherencia. Porque mientras se reparten cargos imaginarios a dos años del comicio, nadie discute ideas, ni estrategias, ni errores del pasado. Solo se habla de quién va con quién. Como si el problema fuera de nombres y no de rumbo.

La campaña ya empezó, sí. Pero si esta es la renovación que proponen, más que futuro parece un déjà vu. Unidad de cartón, alianzas sin debate y el eterno juego de ver quién se acomoda primero. ¿Les suena?