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Published on: Editoriales

Cristian Andino: el arte de escabullirse

En la política sanjuanina hay figuras que construyen, debaten y sostienen convicciones. Y hay otras que sobreviven escondiéndose. Cristian Andino pertenece, sin lugar a dudas, a este último grupo.

Lo suyo no es la confrontación ni el debate. Lo suyo es el camuflaje. Ha hecho de la cobardía política una estrategia de supervivencia. Jamás se le conoce una posición firme cuando el escenario se complica. Nunca paga un costo. Siempre espera, observa y calcula.

Es un experto en el arte de no estar. Va a todos los actos, pero se las ingenia para quedar al fondo, entre la gente, detrás de banderas o pancartas, o simplemente bien corrido del lente. Hay fotos oficiales en las que hay más chances de encontrar a Wally que a Cristian Andino. Literal.

Esa conducta no es casualidad, es método. Cuando Cristina Kirchner tenía centralidad política, no dudó en arrimarse. Cuando el clima cambió, desapareció. No dijo nada. Se fue. Así de simple. Porque Andino no milita ideas, milita conveniencias.

Su silencio es tan meticuloso como su ubicación en las imágenes. No se expone, no se compromete, no responde. Ni a periodistas, ni a amigos, ni a compañeros. Nada. Por estas horas, Cristian Andino está, una vez más, desaparecido.

La pregunta ya no es sobre él. Está claro que no va a cambiar. La pregunta es para el peronismo: ¿lo va a esconder como parte del decorado? ¿Lo va a renovar como si nada? Porque si este es el modelo de dirigente que se pretende sostener, no hay camuflaje que alcance.