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Published on: Editoriales

Cuando el barro tapa la gestión y también la responsabilidad

El temporal que golpeó a distintos departamentos de San Juan dejó rutas cortadas, caminos destruidos y vecinos aislados. Pero, como suele ocurrir en la política argentina, el desastre natural derivó rápidamente en un desastre discursivo. Sergio Uñac y José Peluc eligieron cruzarse acusaciones mientras la gente esperaba soluciones.

El senador peronista Sergio Uñac reapareció para defender su legado y cargar contra el diputado libertario José Peluc, acusándolo de haber votado un presupuesto nacional que recorta un 73% los fondos de Vialidad Nacional. Lo hizo con números, estadísticas y un repaso detallado de su gestión pasada. El problema es que Uñac habla del pasado como si no tuviera nada que ver con el presente.

Durante casi dos décadas, el peronismo gobernó San Juan. Si hoy hay rutas provinciales que colapsan ante cada lluvia fuerte, no se puede mirar para otro lado. Haber pavimentado kilómetros no exime de la responsabilidad de haber dejado una infraestructura vulnerable, sin mantenimiento sostenido y con una provincia dependiente casi exclusivamente del financiamiento nacional. Defender la obra pública del ayer no resuelve el abandono de hoy.

Del otro lado, José Peluc eligió el camino más fácil: culpar a “20 años de peronismo” con un posteo en redes sociales. Sin gestión, sin presencia territorial y sin una sola propuesta concreta para la emergencia. Peluc denuncia, señala y agita consignas, pero no explica por qué vota presupuestos que dejan a San Juan con cero pesos en infraestructura. La motosierra discursiva sirve para Twitter, pero no arregla rutas ni asiste a los damnificados.

El diputado libertario habla de “ordenar la economía” mientras su voto avala un esquema nacional que se desentiende completamente del mantenimiento vial. Y Uñac habla de “defender a Vialidad” después de haber gobernado años sin resolver de fondo la dependencia estructural de la provincia.

Ambos comparten algo más que un cruce mediático: usan la tragedia para hacer política chica. Uñac intenta reposicionarse como defensor de San Juan desde el Senado, aunque su espacio fue el que administró la provincia durante años. Peluc intenta capitalizar el enojo social, aunque su alineamiento ciego con Nación deja a la provincia sin herramientas.

Mientras tanto, los vecinos siguen con rutas cortadas, productores aislados y municipios desbordados.
Ni la nostalgia del pasado ni el fanatismo del ajuste sirven cuando el agua baja y el barro queda.

San Juan no necesita revisionismo ni tweets incendiarios. Necesita gestión, coordinación y responsabilidad. Y hoy, tanto el peronismo que gobernó como el libertarismo que vota recortes parecen más interesados en la pelea política que en hacerse cargo de lo que realmente importa.