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Published on: Editoriales

Cuando el peronismo mira para otro lado

La discusión sobre la Ley Penal Juvenil volvió al Congreso y, como era de esperar, volvió a desnudar una grieta profunda entre quienes buscan dar respuestas y quienes eligen esconderse detrás de consignas cómodas. En ese escenario, la diputada sanjuanina Nancy Picón fijó una postura clara, responsable y sin demagogia: la baja de la edad de imputabilidad no es una solución mágica, pero es una herramienta necesaria si se articula con políticas públicas de contención, educación y salud mental.

Picón dijo lo que muchos piensan y pocos se animan a decir: el Estado llega tarde. Cada hecho de inseguridad protagonizado por menores expone el vacío legal y la falta de respuestas concretas. No legislar también es una decisión política, y en este caso, es una decisión que deja a la sociedad desprotegida.

Mientras tanto, el peronismo vuelve a hacer lo de siempre: negar el problema, rechazar cualquier cambio y refugiarse en un discurso ideológico que ya no convence a nadie. Se oponen a la baja de la imputabilidad, pero no explican qué alternativa ofrecen frente a delitos graves cometidos por menores. No proponen un sistema distinto, no impulsan reformas, no dan respuestas. Solo dicen “no”.

La postura de Picón, respaldada por el gobierno de Marcelo Orrego, es diametralmente opuesta. No se trata de castigar por castigar, sino de diferenciar delitos, combinar sanción con reinserción y asumir que hay casos donde el Estado debe intervenir con firmeza. Estudiar, hacer deporte, recibir tratamiento de salud mental, cumplir condenas en espacios adecuados y separados del sistema de adultos: eso es política pública, no es eslogan.

Además, San Juan llega a este debate con algo que el peronismo no supo construir: estructura y decisión política. La creación de una Dirección de Salud Mental en el Ministerio de Salud, el fortalecimiento de programas de contención y la inversión en infraestructura específica muestran que no se habla desde la improvisación, sino desde la gestión.

El PJ, en cambio, prefiere seguir actuando como si nada pasara. Defienden un statu quo que ya fracasó y se escudan en la idea de que “bajar la imputabilidad no sirve”, sin hacerse cargo de que no hacer nada sirve todavía menos.

Nancy Picón no prometió soluciones mágicas. Dijo algo más honesto: hay que empezar. Empezar a legislar, a ordenar, a proteger a la sociedad y también a esos chicos que hoy el sistema abandona hasta que es demasiado tarde.

La pregunta ya no es si la ley es perfecta.
La verdadera pregunta es por qué el peronismo se niega siquiera a discutirla, mientras las víctimas se acumulan y el Estado sigue llegando después.A veces, el mayor acto de irresponsabilidad política no es equivocarse.
Es mirar para otro lado.