Skip links
Published on: Editoriales

De viejos rencores y heridas abiertas

En la última semana de febrero se abrió el fuego entre el ex intendente de Capital, Emilio Baistrocchi y su ex socio político el ex gobernador Sergio Uñac. La mecha la encendió el Tribunal de Cuentas y era tan corta que de inmediato terminó explotando la bomba. Es que el hoy referente de Hacemos San Juan, fue señalado en un dictamen del Tribunal de Cuentas por presuntas irregularidades en las cuentas municipales en sus épocas de jefe comunal. De inmediato, Baistrocchi argumentó que, al estar parado en la vereda de enfrente, Uñac usaba ese poder construido en la Justicia y en los organismos de contralor buscando ensuciarlo.

El ex intendente fue categórico y señaló al Tribunal de Cuentas como un órgano disciplinador por parte del actual senador y de inmediato recordó que la semana anterior se habían conocido unas supuestas irregularidades en las cuentas del municipio de Chimbas, cuando Fabián Gramajo era intendente. El planteo de Baistrocchi era que justamente cuando él presenta su partido y Gramajo reconoce que, si no va por dentro del PJ en la lista de candidatos a diputados nacionales, lo hará por fuera, se dan a conocer estos detalles para ensuciarlos en su carrera hacia las legislativas.

La situación no es nueva y basta hacer un breve racconto para exponer que Sergio Uñac, en su época de gobernador, armó un entramado en la Justicia que le permitiera continuar ostentando poder. Tal es así que en la Corte de Justicia dejó a su ex vicegobernador Marcelo Lima y a Adriana García Nieto, quien era asesora Letrada de Gobierno durante la gestión uñaquista. Mientras que en el Tribunal de Cuentas dejó como presidente al exjefe de la bancada Justicialista en Diputados Pablo García Nieto y a quien fuera Secretario General de la Gobernación durante su gestión, Juan Flores.

En este escenario, Baistrocchi se subió al ring de inmediato, pero Gramajo evitó el enfrentamiento, quizá porque apeló a la cautela de las negociaciones previas a las elecciones de medio término, o quizá por algún pedido especial. No obstante, un nuevo luchador llegó al convite y repartió sin miramientos. El exasesor de Sergio Uñac, Mauricio Ibarra apareció en escena y respaldó los dichos del ex jefe comunal capitalino y aprovechó para golpear a su viejo enemigo Pablo García Nieto. “El que es buchón, es buchón siempre”, lanzó, en clara referencia al presidente del Tribunal de Cuentas.

De esta manera queda claro que, han pasado dos décadas, pero en el PJ hay heridas que nunca cerraron y que esperan el mínimo roce para desatar una lucha intestina. Muestra de ello es la convulsión que vive hoy el partido. Mauricio Ibarra ganó la intendencia de Rawson, imponiéndose por encima de otros justicialistas -Juan Carlos Gioja y Daniel Tomas- que contaban con una estrecha relación con José Luis Gioja, por entonces el que manejaba el timón del partido. Desde 2003, Ibarra buscó, desde Rawson, despegar con autonomía. Se atrevió a confrontar con los Gioja y terminó de romper con ellos cuando el por entonces gobernador de San Juan impulsó a su hermano César para el Senado en el año 2005. En 2011, Ibarra perdió su bastión, él desde su cargo de diputado nacional y con Gustavo Rojas como intendente. La fórmula que le ganó estaba integrada por Juan Carlos Gioja como intendente y Pablo García Nieto como diputado provincial. En la previa a esa elección, tanto Gioja, como García Nieto tildaron de “traidor” hasta último momento a Ibarra. Lo que vino después es historia conocida.

Ibarra siguió trabajando para recuperar poder en lo que considera su terruño y lo logró de la mano de Carlos Munisaga, quitándole una vez más el poder a los Gioja. Y ahora, alejado de Uñac, vuelve a la carga contra uno de sus enemigos públicos, Pablo García Nieto. Está claro que el Justicialismo está total y completamente quebrado. Ya no son grietas las que salen a la vista. Las quebraduras han aflorado y se ven desde la superficie. Hay quienes sostienen que esto sigue siendo solo una muestra y que habrá que ver “show del autoritarismo de Uñac” hasta el 2029. ¿Les volverá a pasar factura en las urnas este escenario? De ser así: ¿la única salida posible del partido, como sostienen algunos, es que desaparezcan las dos figuras que lo llevaron a la ruina? El tiempo lo dirá.