El turismo en Argentina empezó el año con estadísticas desalentadoras. Tal es así que los números marcan que la salida de argentinos al exterior creció un 50% interanual en diciembre del 2024. En San Juan no fue la excepción y Chile con sus playas de La Serena se llevó todos los elogios y también elevó el índice de visitas de argentinos.
No obstante, los operadores turísticos aseguran que la caída de las reservas a nivel local responde básicamente a la ausencia de eventos deportivos. Esos a los que estaban acostumbrados en la gestión de Sergio Uñac y que le costaban a la provincia millones de dólares, pero que terminaban derramando muy poco en la economía local.
La administración de Marcelo Orrego trabaja con un cronograma de eventos que son un atractivo para visitar a la provincia y que sirven para apuntalar el calendario en las épocas de temporada baja del turismo con agendas culturales, congresos y foros, pero sin poner en riesgo los fondos para que la provincia no tenga sobresaltos, teniendo en cuenta el contexto de crisis económica nacional.
Los operadores turísticos del país vienen advirtiendo que, por la ventaja cambiaria los países limítrofes tenían ventaja respecto a los destinos nacionales para los turistas. Sin embargo, en San Juan el reclamo es por más eventos. Claro está que los visitantes eligen los destinos de acuerdo al bolsillo y a su comodidad, y en San Juan la crítica constante es a los sobreprecios y a la falta de comodidades.
Claro está que el gobierno de San Juan viene haciendo un gran esfuerzo por mejorar la situación del turismo en la provincia, a pesar de los desafíos económicos y climáticos. Tal es así que está trabajando en todos los frentes para hacer crecer los números que tienen hasta el momento. Pero también es evidente que se necesita del acompañamiento de los privados y no que sólo esperen que los turistas lleguen al destino y después se multipliquen las quejas por que los restaurantes y hospedajes no reciben pago por medios virtuales, porque los cajeros automáticos no funcionan o porque los servicios son insuficientes para el precio que se les cobra.