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Published on: Editoriales

Intendentes que gastan de más y miran a Orrego para tapar sus agujeros

El desfile de intendentes peronistas hacia Casa de Gobierno ya es un clásico. Ahora se sumó Roberto Aballay, jefe comunal de Pocito, que junto a sus pares insiste en pedir una reunión con el gobernador Marcelo Orrego. La excusa: quieren asistencia económica para sus municipios. La realidad: buscan que la Provincia les cubra los baches financieros que ellos mismos generaron.

Mientras Orrego sostiene una gestión de austeridad, que permitió reactivar la obra pública, entregar viviendas y garantizar el boleto estudiantil gratuito incluso con recortes de Nación, varios jefes comunales del PJ parecen no haber entendido el cambio de época. Gastan sin control, sobredimensionan sus plantas políticas y, cuando las cuentas no cierran, golpean la puerta de la Provincia para que el contribuyente provincial les resuelva el problema.

El contraste es evidente: en la Casa de Gobierno se habla de equilibrio fiscal y responsabilidad, mientras en varios municipios se sigue la vieja receta del populismo local: promesas, cargos y desorden financiero.

Si de verdad quieren ayudar a sus vecinos, los jefes comunales peronistas deberían copiar el modelo provincial de control del gasto en lugar de convertir al Gobierno en una caja de auxilio permanente. Porque la austeridad no es un capricho: es la base de una Provincia que puede cumplir lo que promete.