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Published on: Editoriales

La cultura de la habilitación a cualquier costo

La comunidad artística sanjuanina usó las redes sociales para manifestarse en contra del posible cierre del Cine Teatro Municipal, ubicado en Capital. Uno de los ejemplos más claros fue el de la cantante Ana Laura Paroldi, quien se manifestó en sus redes diciendo: “Si alguna vez fuiste a presentar tu disco, tu banda, elenco o ballet, si fuiste a disfrutar de un espectáculo de música, danza, teatro, muestra de arte o del cine, si participaste de las miles de muestras de institutos de danza, comedia musical o instituciones educativas, este es el momento para colaborar mostrando tu apoyo y solicitando a la Municipalidad de la Capital que mantenga este espacio cultural único”.

Este espacio tiene contrato de alquiler con el Municipio de Capital hasta el 28 de febrero. La situación es clara, ya que fue el propio jefe de Gabinete de la comuna, César Aguilar, quien confirmó que el teatro tiene algunos problemas edilicios, en las instalaciones sanitarias y los camarines, que no están en condiciones adecuadas. A esto se le suma el problema más grave de todos que está dado por la ausencia de las salidas de emergencia. Eso no es todo, porque el edificio está rodeado a su vez de otras construcciones que imposibilitan construir vías de escape si algún imprevisto ocurriese.

El contrato de alquiler ya venía en vigencia cuando la intendenta Susana Laciar asumió su cargo. Fue rubricado durante la gestión del ex intendente Emilio Baistrocchi, oportunidad en la cual no se tuvo en cuenta el detalle muy importante de que el espacio no cuenta con salidas de emergencia. Cuando la nueva gestión comenzó con las tareas de evaluación de renovación de este contrato y de las condiciones del espacio se percataron de este gran inconveniente.

Es entendible el pedido de la comunidad artística en general y de la sensibilidad que genera el posible cierre de un espacio en el que se realizan presentaciones en toda época del año. Pero ¿esto debe hacerse a cualquier costo? ¿No hemos aprendido lo suficiente con casos que permanecen tan latentes en la memoria como Cromañón? ¿Es necesario seguir usando espacios históricos de la provincia, pese a que ya quedaron vetustos y desactualizados para seguir funcionando?

Es hora de que se tome conciencia y la exigencia nazca desde el inicio de los proyectos. Que sean los propios protagonistas los que además de exigir espacios para actuar, reclamen que estos cuenten con todas las habilitaciones necesarias para garantizar que ese show empiece, se desarrolle y termine sin ocasionar ningún problema a nadie, ni ponga en riesgo a ningún espectador.