Como ha demostrado a lo largo de toda su carrera política, Sergio Uñac está acostumbrado a jugar a dos puntas. Lo hizo cuando fue vicegobernador de José Luis Gioja, apoyando su reelección, y luego, al asumir la gobernación, lo convirtió en su principal enemigo. También lo evidenció cuando instó a Cristina Fernández de Kirchner a jubilarse y, poco después, sin inmutarse, la respaldó para que asumiera la presidencia del PJ.
La clave para entender a Uñac es simple: diferenciar lo que le conviene personalmente de lo que no. Sus decisiones no responden a convicciones políticas, sino a conveniencias. El problema es que, como senador por San Juan, muchas veces lo que le favorece a él no beneficia a la provincia. En esas situaciones, intenta confundir para evitar seguir cayendo en las encuestas. Lo ha hecho en numerosas ocasiones: ocultó su voto cuando aprobó un aumento de sueldo para los senadores, votó en contra del RIGI y, al percibir el costo político de su decisión, ordenó a los diputados bajo su control votar a favor.
Su objetivo es claro: quedar bien con Dios y con el diablo, mantenerse relevante para las elecciones de 2025 y 2027 a cualquier costo. Y lo acaba de hacer nuevamente: mientras sus diputados no apoyaron la eliminación de las PASO, él publicó un tuit respaldando la medida.
¿Por qué la «incoherencia»?
Para entender su postura actual, hay que retroceder un poco. En 2021, tras ganar con lo justo las elecciones legislativas de medio término, Uñac se alarmó ante la posibilidad de que el giojismo le disputara la interna. Temiendo perder y quedar debilitado de cara a las generales contra Marcelo Orrego, modificó el sistema electoral en su favor. Su estrategia fue eliminar las PASO para asegurarse que Gioja no tuviera otra opción que sumarle votos en la elección general.
Apurado por el calendario, eliminó las PASO de manera abrupta y sin siquiera tener redactado el proyecto de la Ley de Lemas que le permitiría absorber esos votos. Para completar su jugada, cambió la ley electoral sobre tablas y, acto seguido, modificó otra norma que le impedía realizar nuevos cambios cercanos a la elección. Fue un golpe sin precedentes a la institucionalidad de San Juan desde el retorno de la democracia, ya que no hubo ni debate ciudadano ni consenso político.
El resultado: dos años de incertidumbre en la provincia, donde la discusión política giró exclusivamente en torno a las elecciones, aún en medio de una grave crisis económica.
¿Y ahora qué hizo?
Se encontró con un nuevo dilema: Javier Milei quiere eliminar las PASO, mientras que Cristina Fernández de Kirchner busca mantenerlas. Y Uñac, fiel a su estilo, optó por jugar en ambos frentes según su conveniencia personal.
Por eso, ordenó a sus diputados abstenerse en la votación y, acto seguido, publicó un tuit apoyando la eliminación de las PASO. Un clásico del uñaquismo.
La mirada local
Esta maniobra también le permite afectar a sus dos principales obsesiones políticas: José Luis Gioja y Fabián Gramajo, mientras fortalece a su nuevo protegido, el siempre dócil Cristian Andino. A través de Quiroga Moyano, controla el padrón justicialista y, gracias a la mayoría partidaria que ostenta, podría modificar nuevamente el estatuto del PJ para seguir acumulando ventajas.
¿Seguirá el peronismo obedeciendo?
La gran pregunta es si los dirigentes peronistas seguirán permitiendo que un exgobernador, hoy sin peso territorial y con gran rechazo en la calle, continúe moviendo los hilos del partido.
El dogma giojista de «unidad hasta que duela» ¿incluye seguir aceptando que Sergio Uñac, quien entregó la gobernación a la oposición, maneje los votos en el Congreso? ¿Permitirán que imponga, una vez más, a un candidato sin raíces en el peronismo, como lo hizo antes con Rueda, Gattoni y Baistrocchi?
Los tres dogmas de Uñac
- «Sacar ventajas para mí, aunque perjudique a los demás.»
- «Primero soy yo, segundo soy yo, tercero el movimiento, y por último, San Juan.»
- «Estos son mis principios, pero si no me convienen, tengo otros» (parafraseando a Groucho Marx).
Una última interrogante queda en el aire: ¿será el Partido Justicialista en San Juan quien ponga límites al uñaquismo o será finalmente la ciudadanía en las urnas?