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Published on: Editoriales

San Juan vuelve al centro del mapa minero

El anuncio de inversiones por US$ 14.000 millones bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) no solo es una señal potente para la economía argentina: es, sobre todo, una confirmación del lugar que San Juan volvió a ocupar en la agenda minera nacional. Dentro de ese paquete, el proyecto El Pachón, con un desembolso estimado de US$ 9.500 millones, marca un antes y un después para la provincia.

Nada de esto ocurre por casualidad. San Juan aparece hoy como una de las jurisdicciones mejor posicionadas porque combina potencial geológico, experiencia minera y, sobre todo, una política provincial clara y coherente. La gestión de Marcelo Orrego entendió algo básico pero decisivo: sin previsibilidad, sin reglas claras y sin un Estado que funcione, las inversiones no llegan. Y si llegan, no se quedan.

Durante años, proyectos estratégicos como El Pachón permanecieron en pausa, atrapados en la incertidumbre normativa y en un clima de indefiniciones que terminó planchando al sector. Hoy el escenario es distinto. La adhesión temprana de San Juan al RIGI, sumada a un esquema provincial que ordenó procesos, fortaleció controles ambientales y brindó seguridad jurídica, permitió que la provincia estuviera lista cuando la ventana de oportunidad se abrió.

El Pachón no es solo un proyecto minero: es una apuesta estructural. Cobre para la transición energética, empleo sostenido, proveedores locales, infraestructura logística y generación de divisas. En un mundo que demanda minerales críticos, San Juan deja de mirar desde afuera y vuelve a jugar en primera.

También hay un mensaje político claro. Mientras otras provincias dudan o discuten, San Juan decidió avanzar. La política minera de Orrego no se basa en anuncios rimbombantes, sino en gestión, coordinación con Nación y una visión de largo plazo. La minería vuelve a ser motor de desarrollo, no por nostalgia de etapas pasadas, sino porque el contexto global y la administración provincial volvieron a alinearse.

Los desafíos no desaparecen: infraestructura, tiempos de ejecución, control ambiental y licencia social seguirán siendo claves. Pero la diferencia es que hoy la provincia no espera que las cosas pasen: las está haciendo pasar.

Con El Pachón, San Juan no solo recibe una inversión histórica. Recibe la confirmación de que cuando hay reglas claras y un gobierno que sabe a dónde va, el desarrollo deja de ser una promesa y empieza a convertirse en realidad.