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Published on: Editoriales

Si Por San Juan y LLA se unen, el peronismo desaparece del mapa

La política sanjuanina acaba de recibir una señal que puede cambiarlo todo. La propuesta pública de Fabián Martín, vicegobernador y diputado electo, de avanzar hacia un frente común entre Por San Juan y La Libertad Avanza, y la respuesta nada descartable de José Peluc, abrió un escenario que el peronismo prefiere no mirar: si estos dos espacios se unen, el PJ queda fuera del juego.

Por años, el peronismo sanjuanino se sostuvo gracias a la fragmentación del electorado. Un escenario de tercios le permitió sobrevivir, aun perdiendo votos, bancas y territorialidad. Pero hoy esa matemática se derrumba. En un esquema donde dos tercios deciden competir juntos, el tercero no solo queda debilitado: queda condenado.

El orreguismo viene en crecimiento sostenido —elección tras elección suma votos, gestión y legitimidad pública—, mientras que el peronismo de Uñac viene de su peor desempeño en décadas, sin conducción, sin renovación interna y sin proyecto claro. El PJ sanjuanino celebra derrotas ajustadas como si fueran victorias épicas, pero la realidad es que ya no representa ni organiza a la mayoría.

Del otro lado, Por San Juan no solo gobierna: ordena, gestiona y convoca. Y que desde La Libertad Avanza no descarten un acuerdo muestra que el oficialismo provincial está logrando algo clave: volverse el eje alrededor del cual se reorganiza el sistema político.

Si ese frente se concreta, el peronismo pierde su última ventaja competitiva. Pierde volumen, pierde narrativa y pierde la posibilidad de volver a ser mayoría. El problema no es simplemente electoral: es existencial.
El PJ sanjuanino se acostumbró a competir divididos, confiando en su piso histórico. Hoy ese piso está fisurado y cada elección marca un retroceso más profundo.

Un acuerdo entre Por San Juan y La Libertad Avanza no sería una alianza: sería una sentencia.
Una coalición que representaría a más del 60% del electorado —según los últimos resultados— dejaría al peronismo atrapado en un rincón del que le costaría décadas salir.

Mientras el oficialismo plantea acuerdos amplios y una visión de futuro, el peronismo sigue discutiendo candidaturas de 2027 como si siguiera gobernando. La diferencia es evidente: unos construyen poder; otros pelean por lo que queda.Si el diálogo entre Martín y Peluc avanza, la política sanjuanina cambiará para siempre.
Y tal vez, después de tantos años, el peronismo descubra que el verdadero riesgo no era la derrota electoral… sino quedarse solo.