El presidente del Partido Justicialista en San Juan, Juan Carlos Quiroga Moyano, dijo que el PJ necesita “sumar a la sociedad”. Lo curioso no es el objetivo —loable en cualquier espacio político— sino el momento en que lo plantean: después de 20 años ininterrumpidos en el poder.
¿No era que ya representaban a la sociedad? ¿No decían ser el movimiento que defendía al pueblo, a los trabajadores, a los más humildes? ¿Por qué ahora, recién en la oposición, se dan cuenta de que les falta sumar? ¿No será que en esos 20 años se olvidaron de escuchar?
La contradicción es demasiado evidente. Porque mientras prometen ampliar, siguen anclados en las mismas prácticas de siempre. Ahí está Cristian Andino, asesor de Sergio Uñac en el Senado, con sueldo abultado y sin rendir cuentas. Ahí están los cargos repartidos entre amigos, las internas por candidaturas, la falta de una lista de unidad, los egos por encima de los proyectos.
Si no pudieron sumar a la sociedad cuando tenían todos los resortes del Estado, ¿por qué alguien debería creerles ahora? La ciudadanía no se construye con frases para titulares, se construye con coherencia, con gestión, con autocrítica real y con renovación profunda.
Hoy el justicialismo sanjuanino está lleno de candidatos y vacío de ideas. Mientras tanto, desde afuera del poder, descubren —tarde— que la sociedad no es un apéndice del partido, sino su verdadero juez. Y ese juez ya habló en las urnas.