El peronismo sanjuanino tuvo otra semana para el olvido. A falta de propuestas, lo único que crece es la lista de escándalos que salpican a sus dirigentes. Esta vez, cuatro municipios gobernados por el PJ fueron noticia… y no precisamente por gestionar.
En 25 de Mayo, el intendente Rodolfo Jalife decidió que responder a los pedidos de informe del Concejo Deliberante no es parte de sus tareas. La transparencia, al parecer, quedó guardada en algún cajón peronista cerrado con llave.
En Calingasta, la gestión de Sebastián Carbajal bate récords, pero de renuncias: ya van 14 funcionarios que abandonaron el barco. Un gabinete que se desarma más rápido que una promesa de campaña.
En Pocito, el pasado vuelve a golpear fuerte. El Tribunal de Cuentas imputó al exintendente Armando Sánchez y a su equipo por un perjuicio patrimonial de casi 120 millones de pesos. Otra mancha para una gestión que prometía «orden y progreso», pero dejó más dudas que certezas.
Y en Caucete, Romina Rosas sigue acumulando conflictos. Esta vez, la denuncian por no pagarles el sueldo a dos funcionarios. Una gestión que ya viene complicada por deudas millonarias con la empresa eléctrica y ahora suma más frentes judiciales.
Todo esto ocurrió en una sola semana. Mientras tanto, desde el PJ sanjuanino hablan de “renovación”, de “unidad”, de “mirar al futuro”. Pero los hechos dicen otra cosa. La realidad es que los intendentes peronistas no logran gestionar ni lo mínimo. Y la gente, cansada, ya no compra el verso.
El peronismo de San Juan no necesita otra reunión de cúpulas. Necesita una autocrítica seria. Pero para eso, primero tendrían que reconocer en qué lugar están parados. Y por ahora, siguen en negación.