Tuvo que pasar más de un año y medio para que Sergio Uñac decidiera hablar por primera vez en el Senado de la Nación. ¿Y qué tema eligió para estrenar su voz? ¿Defender a San Juan? ¿Reclamar por la caída de la coparticipación? ¿Pedir obras?
No. Eligió hablar de plata para los intendentes, en especial los del PJ, para que sigan sosteniendo sus estructuras y pagando favores políticos.
No hay que ser ingenuos. Lo que Uñac pidió no es más federalismo, ni más recursos para obras, salud o educación. Es plata fresca para que esos municipios se conviertan en aguantaderos de militantes en año electoral.
El exgobernador no dijo nada cuando su propio gobierno se endeudaba y dejaba a San Juan con menos margen para gestionar. Ni habló cuando Nación empezó a girar menos fondos a la provincia.
Es curioso: guardó silencio todo el año pasado, mientras San Juan reclamaba más recursos y más obra pública. Pero ahora sí alza la voz, justo cuando el PJ está definiendo candidaturas y necesita aceitar las intendencias para cerrar acuerdos.
Su debut como orador en el Senado mostró de cuerpo entero su prioridad: no es la gente, no es San Juan. Son sus intendentes amigos. Su partido. Su supervivencia política.
Quizá por eso calló tanto tiempo. Porque para hablar así, mejor se hubiera quedado callado.