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Published on: Municipales

El Penal que no fue: reflotan el debate por la cárcel inconclusa de Ullum

La situación de hacinamiento en el Penal de Chimbas sigue sin solución definitiva. Aunque se avanza con obras para sumar nuevos sectores y módulos provisorios, en paralelo resurge una vieja propuesta: reactivar el penal de Ullum, una megaobra que se encuentra frenada desde hace años y con apenas un 10% de ejecución.

El tema volvió a escena tras la presentación de un proyecto legislativo del diputado Leopoldo Soler, que solicita al Ejecutivo provincial que retome las obras en el predio ubicado sobre la Ruta 54. La iniciativa también incluye el pedido para finalizar la pavimentación de ese camino, clave para la conectividad del futuro complejo carcelario.

Desde el Gobierno provincial, la gestión de Marcelo Orrego decidió enfocar los recursos en ampliar el actual penal de Chimbas. Allí ya se está por finalizar el Sector 5, se proyecta el inicio del Sector 6 y se están montando módulos con estructuras similares a las utilizadas en minería. Según el Servicio Penitenciario, estas obras permitirán sumar más de 320 nuevas plazas en el corto plazo, en un contexto donde hay casi el doble de internos de lo que permite la capacidad original.

Pese a esto, el director del Servicio Penitenciario, Carlos Suárez, no descartó del todo la idea de retomar la obra de Ullum en el futuro. “La obra tiene poco avance y demandaría una inversión muy grande, pero podría evaluarse más adelante”, señaló.

“La obra tiene poco avance y demandaría una inversión muy grande, pero podría evaluarse más adelante”

El penal de Ullum fue adjudicado en 2019, pero tras varios contratiempos técnicos, licitaciones fallidas y la falta de financiamiento nacional, quedó en pausa. Se estimaba que su costo actualizado rondaría los 20 mil millones de pesos. La obra, concebida como una solución estructural, incluía espacios modernos de seguridad, talleres de reinserción, y una infraestructura pensada para el largo plazo.

El debate sobre su continuidad no solo toca la cuestión penitenciaria, sino también el impacto económico en el departamento de Ullum: la generación de empleo, la consolidación de servicios, y la mejora de la conectividad vial en una zona estratégica.

En ese sentido, Soler insiste en que dejar obras abandonadas implica una doble pérdida: dinero invertido sin uso y estructuras expuestas al deterioro. El legislador también plantea que pensar una cárcel fuera del área urbana de Chimbas podría ser una solución más sostenible a largo plazo.

Por ahora, el futuro del Penal de Ullum sigue sin definición concreta, aunque cada tanto vuelve a escena como una posible salida a un problema que San Juan arrastra hace décadas.