La intensa ola de calor que azotó San Juan en los últimos días impactó de lleno en la producción vitivinícola, generando preocupación en el sector. Productores locales anticipan que la vendimia de este año podría registrar una merma en los kilos de uva cosechados debido a la deshidratación de los racimos en los parrales. Esta situación se suma a una serie de eventos climáticos adversos que han afectado a los viñedos desde el inicio de la temporada.
El fenómeno climático extremo, que llegó a superar los 44 grados en algunos puntos de la provincia, fue el más severo en casi seis décadas. Según referentes del sector, el calor provocó la pérdida de humedad en la fruta, lo que impactará directamente en el peso final de la cosecha. Pablo Martín, de la Mesa Vitícola, Juan José Ramos, de la Asociación de Viñateros Independientes, y Alfredo Olivera, de la Federación de Viñateros, coincidieron en que muchas fincas reportan una reducción significativa en los kilos cosechados.
Los efectos del calor se sintieron en toda la provincia, sin distinción de departamentos, pero afectaron especialmente a los productores que tenían uva lista para cosechar. Las variedades más perjudicadas fueron las tintas, como syrah y bonarda. En el caso de las uvas comunes, como la cereza, algunos productores confían en que una intensificación del riego en las próximas semanas pueda mitigar parte del daño, dado que la cosecha se realiza en marzo.
A esta ola de calor se suman otros factores climáticos que han complicado el desarrollo del cultivo, como los fuertes vientos primaverales, la peronóspora a comienzos del verano, el granizo y las lluvias. Este conjunto de eventos hace que los productores estimen que la cosecha será similar a la de 2024 o incluso hasta un 10% menor. Alfredo Olivera advirtió que algunos parrales que normalmente rinden entre 22.000 y 23.000 kilos por hectárea, este año apenas llegarían a los 12.000 o 15.000 kilos.
La posible caída en la producción reavivó el debate sobre los precios que las bodegas pagan a los productores. Juan José Ramos señaló que el valor actual de la uva es insuficiente para cubrir los costos y pidió la intervención del Estado para regular la situación. Además, criticó la política de liberación de vinos y el acuerdo sobre el mosto, argumentando que estas medidas deprimen aún más el precio de la uva. Por su parte, Olivera destacó que muchos productores, ante la falta de rentabilidad, han decidido no cosechar, lo que se refleja en la escasa presencia de camiones en las bodegas.
Con un escenario complejo y marcado por la incertidumbre, los viñateros sanjuaninos esperan que las próximas semanas traigan algo de alivio para una vendimia que, según sus proyecciones, será una de las más ajustadas de los últimos años.