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Published on: Provinciales

San Juan se suma al duelo por el Papa Francisco: “Su legado es eterno”

Tras el fallecimiento del Papa Francisco, la Provincia de San Juan decretó siete días de duelo en señal de respeto y homenaje al primer pontífice argentino, cuya figura marcó a millones en el mundo, especialmente en su tierra natal.

El gobernador Marcelo Orrego firmó el decreto este lunes, alineándose con la medida dispuesta por el Gobierno Nacional, luego de que se confirmara el deceso de Jorge Mario Bergoglio, ocurrido en las primeras horas de la madrugada. A través del documento oficial, el mandatario expresó que el Papa “fue un faro espiritual no solo para los creyentes, sino también para quienes encontraron en su palabra un mensaje de paz, humildad y unidad”.

Durante una breve ceremonia en la Catedral de San Juan, Orrego recordó con emoción el día en que Bergoglio fue elegido como Papa en 2013: “Fue uno de los momentos más felices de mi vida. Sentí un orgullo profundo. Supimos que se abría una etapa distinta para la Iglesia y también para nuestra Argentina”.

El decreto provincial establece que la bandera nacional y la bandera de San Juan ondearán a media asta durante una semana en todos los edificios públicos, aunque tanto la actividad escolar como los servicios del Estado continuarán con normalidad.

“Más allá de su delicado estado de salud en los últimos tiempos, su muerte nos golpea porque Francisco fue una figura transformadora en tiempos difíciles. Nos enseñó que se puede liderar con humildad y servir con sabiduría”, expresó el gobernador.

En la Catedral, también estuvieron presentes funcionarios y referentes locales. La diputada provincial Nancy Picón destacó que Francisco “fue el Papa que más cerca estuvo del pueblo. Siempre promovió el diálogo, la paz, y la unión. Esa será su verdadera herencia”.

Mientras tanto, a nivel global se multiplican los homenajes y las muestras de afecto hacia quien fuera líder de la Iglesia durante doce años. Y como suele ocurrir tras la partida de figuras históricas, también surgieron preguntas sobre su legado material. Fiel a sus votos como jesuita, Francisco eligió vivir sin lujos y sin salario papal, residiendo en la Casa Santa Marta y manteniendo una vida sencilla. “No tengo sueldo, cuando necesito plata, la pido”, había dicho en una de sus últimas entrevistas.

Hoy, su legado espiritual y moral queda como testamento, más allá de los templos y los dogmas. Y en San Juan, su memoria será honrada con silencio, respeto y reflexión.